Arráncame del infierno infame,
Y devuélveme mi esencia marchita,Que mientras respire, duela y ame,
Mi lúgubre nostalgia estará escrita.
De mi lacerante silencio ardiente,
Resurgió pálida mi existencia
Torturada, medio rota en mi mente,
Por la violencia de aquella ausencia.
Ausencia, ausencia enferma de mí,
Ausencia, falta de inocencia, de paz,
De versos, de ganas, todo de ti;
Amor tan débil, tan lejano, tan fugaz.
Y así de fugaces son las estrellas,
Que van y vienen para acuchillar
El cielo sombrío sin dejar huellas;
Sólo gotas partidas al brillar.

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