Esos versos se rompieron al caer de unos labios que los sujetaban.
Están rotos, hechos añicos. He intentado coserlos a otros labios, pero ellos ya no palpitan como lo solían hacer.
No sé si habrá alguien capaz de curarlos y además sostenerlos. No lo sé si volverán a palpitar y ser esos versos sostenidos.

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