Érase una vez, alguien que corrió.
Alguien que corrió lo mas rápido posible.
Se tuvo que marchar.
Una vez, tú y yo nos separamos...
Tú te quedaste sujetando en tus manos los pedazos rotos de mi corazón.
Érase una vez, un tiempo en el que nuestra luz brillaba.
Ahora, parece que solo somos capaces de pelearnos.
Una y otra vez. Y otra, y otra, y otra vez...
Una vez, tu y yo estábamos del mismo lado. Jugábamos al mismo juego.
¿Por qué te tuviste que marchar?
Te marchaste, y derrumbaste todo mi mundo.
Yo podría haber sido tu princesa, y tú, mi rey.
Podríamos haber tenido un castillo, y llevado el mismo anillo.
Pero no fue así.
Tú me dejaste escapar.
Realmente me heriste,
Realmente me hiciste daño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario